Crónica de Ovidio Araújo Saurith, hijo de Francia, el que bautizó gente, burros, perros, carros y embadurnó la rama de Carlucho_


En La Jagua del Pilar, si no tienes apodo, no existes. Y si no te lo puso Billo, no es oficial. Ovidio Araújo Saurith, el hijo de Francia, le dicen Billo. Pero también le dicen _el Padrino_. Porque es quien bautizó a la mayoría de personas en el pueblo con los apodos más raros y otros jocosos.


*1. El Padrino: bautizador de gente, burros, perros y carros*


Ovidio bautizó burros, perros, carros y le colocó nombre a todo el que le dio la gana. Si pasabas por una calle o por la plaza y Billo te miraba, ya salías bautizado. 


Si pasaba un flaco que caminaba torcido era capaz y le ponía _Pata de Compás_.O al que hablaba duro le ponia _Trompeta loca_. Al que tenía la cabeza grande lo podía bautizar cabeza de estadio_A Alba Rosa como tenía unas berruguitas en la oreja le puso cuatro orejas, A los carros de Jose Dima , al que sonaba como Retreta de peo le puso la peona o otro lo llamó la puerca, al perro de la abuela lo llamo Neuralgia por dormilón , flojo y se quejaba mucho como si tuviera pesadillas.


Y cuando alguien le reclamaba, Billo le decía: *“Yo no pongo apodos. Yo revelo verdades”*. Por eso la abuela sistema lo regañaba pero el se reía.


*2. La mica de poliéster de Berna y la rama de Carlucho*


Pero también fue el que buscó y le colocó la mica de poliéster de Berna a la burra. La burra de Toño Salas no veía de un ojo. Billo consiguió una mica de poliéster azul, se la amarró con cabuya y desde ese día la burra andaba con lentes. El pueblo la bautizó _la burra intelectual_. 


Y fue el que embadurnó de mierda de cerdo la rama del carretón de Carlucho. Carlucho, el hermano de Chanchi y Lucho Luis, que estaba enamorado de Nuris Valdez, se adueñó de esa rama. Se recostaba con una mano arriba y las piernas haciendo un cuatro, estorbando a los que jugaban boliche.


Billo buscó las heces en lata de sardina, esperó que Carlucho se fuera y embadurnó la rama con un garrote. La noche siguiente llegó Carlucho con pantalón blanco, alzó la mano, la deslizó, la dejó limpiecita, se olió y casi vomita a los que entraban al cine. Después de eso no apareció más nunca por ahí.


*3. El ladrón de desayunos en el algodón*


Billo era el que se robaba los desayunos y almuerzos a los recolectores de algodón en las algodoneras de Miguel Pana, de Kiko Ferreira y en la finca La Costa. Mientras los hombres estaban agachados arrancando mota blanca, Billo pasaba como sombra.


Se llevaba la arepa de queso, el hígado guisao, el bollo, el suero. Lo echaba en un saco y se iba pa el monte a banquetear. Cuando los algodoneros llegaban a comer, solo encontraban la totuma vacía y un papelito que decía: *“Con hambre no se trabaja. Att: Billo”*.


El Nene López lo persiguió varias veces, pero Billo conocía todas las trochas. Decía: *“Yo no robo. Yo redistribuyo. Ellos tienen mucho y yo tengo nada”*.


*4. La leche de San José y el suero pa los puercos*


Era el que madrugaba a la finca San José a buscar leche y después regresaba a buscar suero para los puercos. A las 4 de la mañana ya estaba en el portón con dos canecas a la orilla del Corral Le decía al ordeñador: *“Dame la de los pelaos”*. Y se llevaba la leche, pero primero pedía un poco de espuma que mezclaba con café y se la tomaba


Pero la abuela repartía la leche entre los hijos y otras veces hacia queso para la casa, donde habían chivos cabras, cerdos y gallinas, que eran criados pa diciembre. Esos eran los puercos más gordos de La Jagua. 

Billo el de la arepa de piedra pa Bedel. Cuando Umbert Durán Murgas puso el cine de sábana y lámpara, Bedel era el portero. Billo se coló, Bedel lo encuelló, y Billo le tiró la piedra que parecía arepa. Bedel cayó privado y medio pueblo lo persiguió, pero Billo se perdió entre matorrales y la oscuridad de la noche.


Desde ahí Billo dijo: *“Ya no tiro piedras. Ahora tiro apodos. Duelen menos y duran más”*.


Candelaria Daza ve a Billo pasando, poniendo apodo al que va cruzando, y dice: “Mijo, ese es Ovidio Araújo Saurith, hijo de Francia, el Billo, el Padrino. Bautizó gente, bautizó burros, bautizó carros. Le puso lentes a la burra de Toño, embadurnó la rama de Carlucho, se robó el desayuno del algodón y ordeñó San José pa los puercos. Tiró la arepa de piedra, cerró el cine de Umbert y abrió la boca pa no cerrarla más. Brindemos por Billo. Que no estudió, pero nombró al pueblo entero. Y si no tienes apodo, búscalo a él. Porque en La Jagua, el que no bautiza Billo, no lo conoce ni Dios. 

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