RAFAEL MANJARREZ
Miren que suerte, suerte mala o buena, que
todos los papeles extravié, con esta frase
comienza el compositor Jaguero,
Rafael Enrique Manjarrez la canción Volví a tenerla para referirse a
una familia y concretamente a Carolina
Yépez Zapata, que aunque no haga mención de ella si describe muy bien a quien
se dirigia.
Del Guamo para la Jagua del Pilar pasando por el Carmen de Bolívar, plato, Magdalena, la Glória César, pueblo Nuevo, Basconia, Valledupar, L Paz, Varas Blanca a donde llegaron tarde de la noche con el vehículo varado y les tocó dormir en la carretera frente a la cadena de los chirrincheros, montados en el camión del trasteo, llegaron los Yépez zapata, a la finca el Cimarrón, en el año 1967 ubicada en la Jagua del Pilar La Guajira, familia conformada hasta ese momento por José Yepez y Rosa Zapata, padres de tres menores y en compañía de ellos se vino un primo y se instalaron en la mencionada finca hoy Villa Hermosa ubicada a un costado de la carretera nacional donde José Yépez (Q.E.P.D) y la señora Rosa Zapata también fallecida, fueron contratados para administrar esta Propiedad del ganadero Benito Pantoja donde vivieron cerca de 12 años junto a sus hijos Carolina de 6 años que es la Mayor Luis Baldomero, Grellys y el sobrino Ricardo Barrios Barrios, Un jovencito Grandulón que ya tenía bigotes y patillas al estilo mexicano y en el colegio lo apodaron el gallo Papujo, por lo cachetón que estaba y era el protector de Baldomero un niño Gordito de ojos redondo y grandotes, pero bastante hiperactivo y siempre los compañeros, se la montaban a Ricardo le tocaba Meterse a defenderlo de ahí que a veces le Caín hasta 4 y salía colorado como los gallos de pelea por eso Orlando Duran Lagos, lo bautizo el Papujo, estando en la finca y para completar la familia llegaron cuatro niños más, ellos son, José, Edgar, Ramiro y Zoila.
Estos niños aprendieron sus primeras letras y todo lo necesario en la finca con la tutoría de la señora Hortensia madre de Edgardo,Joche, Jorge, Enrique y Nayit Familia Samaria que llego a la Jagua con deseos de trabajar , después los Yépez Zapata, fueron matriculados en la escuela del pueblo por una sugerencia de Manuel Enrique Manjarrez padre del compositor Rafael Manjarrez que se hiso amigo de la familia.
Carolina
una niña hermosa con sus trenzas era
la atracción de todos los
muchachos de su edad y todos la querían, a estos tres jovencitos sabaneros les
tocaba en aquellos tiempos hacer un recorrido diario de cuatro
Kilómetros a pie por el ramal polvoriento, y lleno de cascajos que conduce
hasta el pueblo a veces conseguían
chance para Llegar temprano al colegio en el Bus de Escalera de Clemencio
Martínez “Mencho” Automotor que conducía su sobrino Pipeta y al medio día Manuel Enrique Manjarrez (Q.E.P.D) los Llevaba de vuelta al Cimarrón y en otras
ocasiones en una bicicleta de color
amarillo Rafa llevaba a Carolina, en ese Vehículo comenzó su conquista y se
Dieron el primer Beso y fueron
cultivando y creciendo esos
amores hasta que en 1979 ella como hija de familia y en contra de su voluntad
un día se tuvo que marchar para otras
tierras y Rafa
que por su edad no podía tener
obligación lo tuvo que entender teniendo que resignarse a esperar una carta que nunca llego.
La noche de la despedida en una fiesta que se celebraba en el pueblo ella le dedico, Bailaron y lloraron el Porro
Carmen de Bolivar Rafa le entrego el
pañuelo con sus lágrimas como para no
olvidar promesas y detalles de aquel
amor, presente que ella guardo
celosamente con la esperanza de
volver a estar juntos para
mostrarle que el amor estaba ahí envuelto en ese cuadrito de tela con las lágrimas
secas de aquella noche.
Nunca más volvieron a verse ni a tener
comunicación hasta cuando Rafa en Barranquilla, perdió sus Documentos y por la radio anunciaban
donde lo podían llamar. Asi es el
destino una encrucijada de casualidades que su encuentro hasta los hizo volver a ser niños
por un instante y se olvidaron del mundo envueltos en un abrazo segados por la
emoción del momento empezaron a recordar y a contarse cosas de sus pueblos se acordaron de la foto del Colegio, del palo de Higuito, se pidieron
perdón por sus errores pasados y así termina la canción diciendo si algo Hicimos tu
no los cobraste ya ella es buena no me la castigues más si yo soy bueno también. Ya no nos castigues más
hombe, si yo soy bueno también.
Hoy
Carolina es una señora madre de tres
Jóvenes profesionales que viven en la ciudad de Barranquilla y de
esos tiempos recuerda a sus compañeros de colegio Leda Calderón Salas, Elsy Duran,
Carmen Remedio Lago “ la mello “ , Omaira Manjarrez, Elvira Ustariz “la Negrita” , Nereida Romero,
Nelly Duran y Ovet Jiménez,


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