PEDRO PABLO
HERNANDEZ SAURITH “PELLITO EL DIABLO”
Pedro Pablo Hernández Saurith, un
Muchacho nieto de Camilo
Duran sus padres en Valledupar no lo soportaban y se lo mandaron al abuelo en la Jagua del
Pilar para que lo corrigiera y lo mandara a la escuela. Bueno así fue lo matricularon con la señora
Sabina que para la época mantenía una regla de Guayacán que el
que no diera chicle en las clases y con
las tablas de multiplicar era fuertemente castigado con esta
Pello al llegar a la Jagua del Pilar en la chiva de Mencho se bajó en la plaza de tranquilidad y se dirigió a la casa de su abuelo Camilo, donde lo estaban esperando, después del almuerzo salió a conocer el pueblo y a su gente volviendó nuevamente a la plaza de tranquilidad cuando estaba en la estación o sea debajo de higuito frente al Billar de don Julio Andres, logro escuchar la algarabía que tenían los muchachos del pueblo en el arroyo detrás de la cooperativa en el Pozo de los hombres se acercó cauteloso se sentó tímidamente en una piedra y se puso a mirar a los bañistas, cuando estos vieron a Pellito, pensaron en una víctima de sus maldades, quisieron intimidarlo se le acercaron lo rodearon, lo tomaron por los pies y los brazos lo lanzaron al pozo con todo y ropa para Reise de él pero le salió el tiro por la culata porque pello era un pez en el agua entrenado en el Rio Guatapuri, bajo el puente de Hurtado y el pozo de los caballos, cuando el jefe del pozo “Agapito Fuentez y otros lo tomaron para su maldad, Pedro Pablo, se hizo el indefenso se dejó llevar tranquilamente, lo mesieron como una hamaca y espero que lo tiraran ya en el agua pello se sumergió en el fondo y al cabo de unos cinco minutos los que lo tiraron al ver que no salía pensaron que se había ahogado cuando se tiraron a rescatarlo pello empezó a zapatear y al salir desafío a todo aquel que estaba allí para competir nadando y zapateando pero ninguno le pudo ganar y dijeron No a este no hay quien le gane en este pueblo, este man es el Diablo y desde entonces fue conocido como “PELLITO EL DIABLO” y se hizo famoso rápidamente y se convirtió en jefe único del pozo de los hombres, cuando un opositor no lo quería dejar bañar de primero pello lo amenazaba con cagarse el agua y así lo dejaban solo.
De Pellito el Diablo, en su paso por la Jagua quedaron muchas anécdotas, entre estas la del platano asado y aliente empretinao, que se robó de la parrilla en La finca San José, donde él por una enfermedad de billo que había quedado Tullio, le tocaba ir por la leche en la madrugada y el suero, para los cerdos antes del medio día y un día que fue en busca del suero pello paso por la cocina cuando ya tenía la Burra lista con la carga para salir y vio la parrilla llena de plátanos asados y sin pensarlo dos veces pellito cogió el más grande lo envolvió en una hoja de guineo y lo aseguro en la pretina del pantalón como si se tratara de un revolver, corrió se montó de un brinco en el jumento y arranco sin importarle el caliente que despedía el cambur y que lo hacía torcer como un gusano de un lado para otro pero no se lo saco fue a parar la carrera a unos dos kilómetros más adelante en la acequia que cruzaba la carretera por los predios de Miguel Pana, allí se bajó del animal y se sentó a comer en ese momento pasaba el TIO Chano y le pregunta sobrino que hace? Aquí almorzando Tío, respondió y el tío siguió para San José, Cuando Llego le pregunta a la señora Narcisa Lago, que era la encargada de la cocina si había comida y ella le respondió si hay pero va tener que esperar un ratico porque el Diablito, ese sobrino suyo en un descuido mío paso por la cocina y se llevó el plátano que le tenía asado.
El tío Chano, le respondió, tranquila Narci, que este me paga esta falta de respeto, mañana él tiene
que venir.
Pello al día siguiente cuando
regresaba a la finca en el camino se encontró nuevamente con el Tío
Chano y este se bajó del caballo y tomo
a pellito de un brazo se quitó el fajón
y le dijo venga pa acá sinvergüenza que le voy a dar una limpia para que respete y no sea
ladrón y dígale a su abuelo que yo lo
jodi, Nojoda, Pello que sabía que
si decía algo sobre el asunto se
llevaba otra pela se chupo el clavo caliente
y se quedó callado, pero el
cuento se supo y se rego en el pueblo y
pello no se pudo salvar de la otra cueriza que le dio el viejo Camilo y le repitió
las mismas palabras del Tío Chano, esto es para que respete y no sea un ladrón.
En otra Ocasión Pello se junto con Ovidio Araújo Saurith y camilito Vence en casa de Mambo Loco su tío que había llegado de los montés de Oca en la Guajira, con una grabadobocina una bocina


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