El taxista que perdio la cabeza en un accidente "cuento de Wilfran Saurit"

Los taxistas son personas llenas de historias que viven a diario y que muy pocas personas conocen de sus vidas, en el gremio hay miembros con relatos increíbles y otros muy  serios, lo mismo que también se encuentran buenos malos y regulares personas, donde cada día de trabajo se convierte en una aventura, que muchas veces se convierten en viajes largos llenos de dificultades y peligrosos, en verdaderas odiseas, oficio en el que se rosan con todo tipo de gente, clasificaciones que ayudan a entender patrones de comportamiento, interacción social y gestión emocional,  mundo en el que se involucran en casos agradables, tristes, y otros que nunca quisieran recordar.


Esta es la historia de uno de ellos llamado Juan Churio Romero, Natural de la Población de Guacoche, Cesar, quien desde niño y en su juventud vivió en Villanueva La Guajira, donde se desempeñaba como ayudante de mecánica y de un volteo en el que aprendio a conducir, fue bautizado  en la Jagua Del Pilar,,,ya con 32 años desidio mudarse a Valledupar  para trabajar como taxista.

Juan Churio, un hombre de color moreno, trabajador, buena persona decente pero malgenioso,  pierde la paciencia fácilmente con el que pretende tomarlo del pelo, Juan vivía con Elvira Maestre una Plateña homónimo de la madre de Diomedes Diaz, en el barrio San Martin, con la que tuvo a su hijo Jesu y con quienes convivía armoniosamente feliz.

Este conductor, una vez se encontraba inactivo y por recomendación de un amigo llego hasta la vivienda  del propietario de un taxi al que le andaban Buscando Chófer, con quien hablo  y después de llegar a un acuerdo  de tarifa, horario y mantenimiento del automóvil comenzó a trabajar al día siguiente.

Durante el tiempo de trabajo en ese taxi fueron varios los accidentes de transito que Juan sufrió y otras situaciones criticas que vivió por ejemplo un día mientras transitaba por la Avenida Simón Bolívar, unos moto taxista le hicieron seña para que se detuviera, a llevar a un accidentado, pero los nervios hicieron su trabajo y Juan arrancó, de pronto escuchó el ruido de varias motos que lo perseguían, Juan, acostumbrado a andar despacio cuando conducía, ese dia parecía un bólido, por las calles del barrio San Martín, y del Primero de Mayo, donde lo dejaron de seguir al notar la presencia de policías, temblando y gaguendo, llegó a donde el patrón guardo el vehículo y no trabajo durante dos días seguidos, por las réplicas del temblor que no cesaban, 
de de los accidentes que tuvo, solo gano dos de  los cuales me voy a referir a uno, de menor gravedad e insignificante, pero que logro inquitar grandemente a los dueños tras recibir la noticia, donde una buseta tipo vans, de servicio intermunicipal se encontraba tanqueando en una estación de servicios y al terminar la tanqueada, el chófer la dejo mover de rever sin percatarse que detrás estaba  parqueado el taxi de placas 880 al que golpeo y le rompió una farola, Juan se lleno de nervios, se le ofusco la razón pensando quizás que cosa y gritaba furiosamente como loco reclamándole al otro conductor el pago de los daños, luego que el hombre de la buseta le dijera que le pagaría al regreso de Mariangola, donde tenia que llevar a los pasajeros, la secretaria de la Gasolinera, una joven de origen del interior del pais, preocupada por la situación medio con un dialecto caracterizado por una pronunciación clara de la 's', muy diferente al de los costeños, al ver lo que  sucedía la joven le pidió a Juan, el numero de teléfono del dueño del taxi para comunicarle lo que estaba pasando de inmediato Churio, se lo facilitó cuando el teléfono sonó en la casa del del patron contesta Yenis, diciendo, buenos días con quien tengo el gusto que se le ofrece?  y la interiorana le tira dos preguntas de inmediato ¿que mas madresita como le va? usted es la dueña de un taxi? Yenis responde,, noo, ese taxi es de mi esposo y dice la muchacha huy que chimbada, es que este señor acaba de tener un accidente aquí en la estación de gasolina ubicada cerca  del mercado con otro vehículo y el conductor perdió la cabeza, cuando Yenis escucho perdió la cabeza dejo caer el telefono le entro un temblor en las piernas le dio dolor de estomago y taquicardia no espero ni dirección ni mas detalles, pega un grito a acompañado de dolor a su esposo, haay Wilfran, el señor Juan acaba de tener un grave accidente y me dijeron que perdió la cabeza, Wilfran sintio como un totazo en el pecho como una descarga electrica que le quemaba las venas pero se sostuvo y logro preguntar  donde fue eso? Contesta Yenis por la bomba del mercado vamos a darnos cuenta, Wilfran, le pregunta de nuevo pero en cual si por ahi hay tres, ella responde no dijeron cual y sin mas preámbulo se montaron en una moto como locos, en el trayecto fueron montando una película mental terrible imaginandoce ambulancias, policías, vías cerradas lo peor, a Juan lo dibujaban degollado, al carro con las llantas pa arriba, las latas retorcidas y esparcidas por todos lados. temblorosos  pensando como le iban a dar la noticia a la mujer de Juan si esta señora estaba enferma, cuando iban llegando a la primera Gasolinera, despacio  todo nerviosos por lo que imaginaban, iban a encontrar, lo primero que ven es a Juan haciéndoles señas con los brazos arriba y el carro paraito, completico, no habia tumulto de personas todo normal no le veían nada al automotor y les fue entrando un fresquito de tranquilidad, al llegar hasta donde estaba el carro le preguntan a los involucrados que paso porque no vemos los daños? y al ver que era algo insignificante por poco sueltan la risa y dicen nojoda por poco los muertos somos nosotros porque quien llamo dijo que en el accidente Juan, había perdido la cabeza. Casi que infartamos.


Por: Wilfran Saurit

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